miércoles 28 de diciembre de 2011
Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus
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sábado 29 de octubre de 2011
La venganza de las arañas.
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domingo 12 de junio de 2011
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martes 24 de mayo de 2011
Pogo
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lunes 9 de mayo de 2011
miércoles 16 de marzo de 2011
Alergia a lo viejo
Los días están contados para éste, ubicado en San Ignacio detrás de la moderna Universidad Central.
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viernes 11 de febrero de 2011
Los despacitos Beatles.
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jueves 20 de enero de 2011
sábado 11 de diciembre de 2010
Como aprieta el caos.
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viernes 10 de diciembre de 2010
Urgencias
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viernes 5 de noviembre de 2010
"¡Que ya no puedo escuchar más tangos"!
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miércoles 3 de noviembre de 2010
Me hicieron elegir entre Klimt y Caravaggio :C
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lunes 1 de noviembre de 2010
Psicocharla.
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miércoles 20 de octubre de 2010
Who took the Bomp from the Bompalompalomp?
¿Ah?. ¿Quién pues?.
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lunes 18 de octubre de 2010
Tos
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sábado 16 de octubre de 2010
domingo 10 de octubre de 2010
Vorágine.
Y ya no estoy implosionando para luego convertirme en un agujero negro, en nada. Ahora estoy explotando de lleno, como una estrella supergigante que llega a su fin; la luz de la explosión llena todo mi universo, todo lo que soy, todo lo que son las personas.
Me siento tan enojada. Tan furiosa con gente que creí querer, tan furiosa con Dios por arrebatarme, tan furiosa por ser como soy y no tener el valor ni las agallas de levantarme en la mañana e irme lejos de todo. Dejar mis entornos, mis miedos, mi mundo y lo que soy.
Una vez que se vaya la luz que me encandila los ojos y las metas, espero poder calmar la vorágine que tengo en éste instante en la cabeza, y poder decir de una vez por todas.... basta. Ya basta de toda ésta basura.
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jueves 30 de septiembre de 2010
This day.
4. Lalala love you - Pixies
5. Kiss - London After Midnight
6. Bury me deep inside your heart - Him
7. Closer - NIN
8. Me and you - Camouflage
11. Echo - Incubus
12. Here in your arms - Hellogoodbye
13. Temptation - The Cure
14. Angel - Aerosmith
15. Stand inside your love - Smashing Pumpkins
16. En septembre - Holden
19. Learnig to hunt - Guided By Voices
20. Beats for you - My mourning jacket
21. Taste of love - L'arc en ciel
22. Brise - Malice Mizer
Feliz cumpleaños, te amo.
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lunes 27 de septiembre de 2010
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miércoles 22 de septiembre de 2010
Electro convulsión-sión-sión.
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martes 6 de julio de 2010
Ayer, ahora, mañana y el jueves tambien.
Mientras miraba esas sombras alargadas sobre la pared amarilla pensé: "Ah, esto es lo que se siente". Y no se como explicarte lo que tu también vives, ni de una forma mas creativa. Duerme tranquilo pensando que te amo.
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martes 18 de mayo de 2010
Proyecto de película sin título.
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domingo 4 de abril de 2010
Mientras la noche resopla serena
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viernes 2 de abril de 2010
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viernes 5 de marzo de 2010
Réplicas.
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viernes 29 de enero de 2010
Desvarío.
La tierra comenzó a arder bajo los pies, como si del mismísimo infierno se tratara. Algo se asomó a la luz, parecía ser un pedazo de marshmallow (y algo de cielo), pero se derritió al más mínimo contacto con el suelo, y todo volvió a ser negro.
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miércoles 20 de enero de 2010
Cambalache II
Cambalache.
Olor a alcanfor y aspirina. El recuerdo de un libro olvidado en el velador y vestigios de algún chocolate escondido. Cada cosa en su lugar y pasadizos secretos en escasos metros cuadrados, donde hay portales hacia otros mundos, hacia otras vidas. Perfume de vainilla extrañamente embriagante impregnado en cada centímetro del cubrecamas. Un adefesio de retrato, donde supuestamente está Don Jesús orando en el monte de los Olivos; ¿Te encanta cierto?. Adornos de navidad durante el año, una taza de té siempre vacía, una Magnum que solo vi una vez, y busco incesante cada fin de mes. La luz no llega muy a menudo ¿cierto?, ¿será porque escogiste cortinas muy oscuras?. El suelo cruje cuando lo recorres en la noche, durante los plenilunios. ¿Buscas algo, o no eres tú?. Prefiero creer que eres tú. Susurros al oído, secretos de compinches. "El mundo fue y será una porquería ya lo sé (...)". Tu ropa y tu pijama huele a toalla secada al sol. Y en invierno cuando todos los de tu edad se encaman con el scaldassono, te sientas a los pies de tu cama a devorar helado. Me gusta cuando me dices que me quieres mucho. Me gusta cuando me abrazas, porque me siento protegida de cualquier persona, de cualquier cosa, de cualquier demonio. Me gusta cuando secas mis lágrimas con deditos nerviosos y me haces un moño con total y absoluta dedicación, como si mi pelo fuera el más hermoso, como si yo fuera la única en el mundo.
Somos amigas, ¿cierto Mami?. Nunca te gustó que te dijeran abuela, menos ahora a tus ochenta y tantos.
Ahora me llamas para que tomemos otra taza de té. Está bien. Dos nunca son suficiente.
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jueves 7 de enero de 2010
Esquizofrenia.
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domingo 3 de enero de 2010
Estrella de neutrones.
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jueves 31 de diciembre de 2009
Balance del año (creo).
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domingo 27 de diciembre de 2009
Ayer pasaron cosas.
Tenía un plan trazado: hacer una maratón de Twin Peaks. Algún día escribiré de David Lynch, pero tendré que hacerlo con cuidado, para no quedar en ridículo. No es fácil hablar sobre él.

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sábado 5 de diciembre de 2009
Y así las cosas.
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jueves 19 de noviembre de 2009
Una duda.
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lunes 16 de noviembre de 2009
La dosis diaria de incoherencia.
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domingo 8 de noviembre de 2009
Recomendación.
- Encontré éste blog y me pareció de maravillas. Yo no podría haberlo hecho mejor. Míralo.
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jueves 29 de octubre de 2009
Ser Freak.
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miércoles 28 de octubre de 2009
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domingo 25 de octubre de 2009
Resumen de Domingo.
Andaba con antojo de comida china. Consecuencialmente la he comido durante tres días. ¡Soy tan exagerada por Dios!. Creo que me intoxiqué (una frase muy típica en mi) así que desde ahora nunca más como leseras, en serio. Basta chatarra, basta golosinas, basta basta basta.
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viernes 16 de octubre de 2009
Introspección.
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jueves 8 de octubre de 2009
Claroscuro.
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viernes 2 de octubre de 2009
Eclipse.
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domingo 27 de septiembre de 2009
Leí por ahí que todas las personas son de colores.

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sábado 26 de septiembre de 2009
Solo Bourdain puede hacer que el Mapocho se vea bonito.
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viernes 18 de septiembre de 2009
Sonrisa en flor.
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jueves 10 de septiembre de 2009
A nosotras
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martes 18 de agosto de 2009
De balizas, velas y demases.
Llego a mi departamento y hay policías, bomberos y mil gente sapa. Es la segunda vez en el mes que me encuentro con un show de éste calibre. La primera porque se estaba incendiando el subterráneo del edificio. Hoy porque cayeron dos árboles que botaron tres postes de electricidad.
La luz se cortó de las 12:00 a las 21:00.
Siempre oigo a la gente decir "uy, que se pasa lueguito el año"; me di cuenta que la electricidad es una de las principales responsables. La tarde se hizo eterna en ausencia de comodidades propias del s. XXI; involucioné a la tetera, a la paila y a la radio con pilas, osea, una auténtica cavernícola.
Luego me refugié en la lectura, después un ratico en los brazos de Morfeo. Estaba oscuro, frío y silencioso. Prendí una vela y después de años de trauma superado, le volví a temer a los fantasmas. Sentí ruiditos extraños y lamenté estar sola. Las gotitas de lluvia caían con sonido amplificado y no me quedó mas remedio que abrazar a mi perro obeso y rogar para que llegara alguien, igual que en antaño.
Después se hizo la luz, pero no tanto porque llegara la electricidad, sino porque llegó mi mamá.
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lunes 17 de agosto de 2009
sábado 15 de agosto de 2009
Bienvenidos al Hospital Montaña Rusa.
Pero pasaron los días y vimos una mejoría lenta. Las oraciones del tío curita, el primo desaparecido, la nieta pokemona y todo el clan en general dio resultado.
Hace un mes que pasó todo ésto. La Mami aún está ahí, llena de cables, con olor a antibióticos y comiendo comida desabrida, pero paulatinamente le vuelve esa chispa fresca a la mirada. Un nuevo doctor rechoncho la está tratando; no tendrá los ojitos de Hugh Laurie pero es ameno e inteligente.
Este lugar se transformó en mi segundo hogar. Ya conozco a todo el mundo, bauticé mis rincones favoritos y hasta tengo crédito en el kiosco del frente, donde el caballero me fía chocolates cuando ando pato.
Si puedo sacar algo positivo de éste mes es que se han formado y reafirmado lazos:
Mis parientes, los otros pacientes, los parientes de éstos, gente de la iglesia y la gente que trabaja en el hospital se transformaron en una familia dos punto cero, que aprecio con demasía y que me hace entender y aprender cosas nuevas a diario.
Hice las paces con el tío de arriba (de nuevo). Solo le pido que aleje a la muerte de mi familia... de una vez por todas.
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viernes 14 de agosto de 2009
Kava-Kava
En la entrada hay un gorila que te revisa antes de ingresar, como si fuera Casa de Gobierno la cuestión. Está pintado con colores que dan sed, luz tenue, una nube tóxica embriagante y el infaltable plus: música a todo chancho que se alterna entre reggaetón y Vicentico, osea, la crème de la crème melódica.
Lo gracioso es que siempre hay compañeros de carrera. Vas un viernes por la tarde después de clases y todas las personas que estaban en el aula se trasladan al Kava-Kava. Es como cambiar de ambiente, mas no de gente. Todos se saludan, todos son amigos. Incluso la gente se presta los apuntes mientras toma cerveza como enajenado. Increíble.
Antes, muy cucha yo, me reía de la gente que iba para aquel antro de Satanás. Creía que eran jóvenes alcohólicos perdidos, de ésos que muestran en Informe Especial. Caminaba por el frente y le hacía fuchis.
Hasta que... fui.
No era tan terrible. Compartí harto, me reí hasta que me dolió la panza y rompí un record de horas seguidas hablando estupideces sin sentido. Salí recargada de buenas vibras y con el sistema límbico atrofiado :)
Recién comenzó el semestre y ya he ido un par de veces. Cuando alguien dice "Vamos al Kava" yo digo "¿Quién me llama?". Parece un universo paralelo, lo sé. Dios me salve por escribir éstas cosas. Sin embargo, hoy estaba analizando la situación y llegué a la siguiente conclusión:
No voy porque me guste carretear, porque nunca ha sido el placer de mi vida. Tampoco voy por la cerveza, prefiero tomar coca-cola. No voy por la música, ni por el ambiente ni por el guardia guailón. Voy porque comparto con mis amigos. Los tengo ahí, para mi, hablando incoherencias y riendo a mares. Me encanta éso.
Además, la gente va, viene, y va de nuevo. Nunca más quiero perder a una persona que adoro sin antes sacarle el jugo.
¿Quién me acompaña?
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viernes 31 de julio de 2009
Me las doy de Bourdain.
Como ya me volvieron los colores a la cara, me dieron ganas de escribir. Qué mejor tema que una Guía gastronómica de Santiago de Chili. La crème de la crème, porque si pongo todos los lugares donde me gusta ir a comer no terminaría nunca, queridos lectores.
Primero que todo tenemos lo más autóctono: el McDonald's. Nada superará el Cuarto de Libra con queso agrandado con empanadas de queso y Coca-Cola. Me da lo mismo de qué esté hecha la hamburguesa, porque ojos que no ven, corazón que no siente. Se ve tan bonita en su cajita que no me puedo resistir. Si quieres terminar glorioso cómprate un Mcflurry y ya no querrás comer el resto del mes. Awesome.
En segundo lugar tenemos la Fuente Suiza, en la Plaza Ñuñoa. Si en el McDonald's venden el Cuarto de libra con queso, acá venden el Cuarto de queso con empaná. Simplemente exquisito. En tercer lugar tenemos "La picá del tío cochino", que vende los mejores aliados del universo. Su pequeño Restobar se encuentra ubicado en la esquina de Lord Cochrane con el Parque Almagro. Su fórmula es marraqueta tostada, queso y jamón tostados y el ingrediente secreto tostado (no querrán saber lo que es). Lo reconocerán fácilmente por andar con su pequeño canino llamado "Tauro", que es mal genio pero adorable.
Eso sería mi guía. No acepto críticas ni sugerencias. Gracias.
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lunes 27 de julio de 2009
Cómoda (y delirando).
Sigo inmóvil entre las sábanas, deseando que mi mente materializara una taza de café y un cigarro en mi velador, pero qué va, no se puede como en las películas de sci-fi . Mejor utilizo la cabeza para algo más productivo y me pongo a recitar el Padre Nuestro como un perico (me pidieron encarecidamente que lo hiciera. Soy muy obediente y además, de algo servirá). Aclara el cielo con una opacidad que llega a dar risa, por culpa de unas nubes enojonas que no tienen nada más que hacer ni a nadie más a quien joder. No quiero levantarme. Solo quiero quedarme acostada, estática forever (Hay un delivery de sushi en la esquina, todo resuelto).
A mi derecha aparecen las flaquitas manos de mi mamá portando un café con leche. Guau, funciona la ley de atracción, mas no completamente; no me queda otra que levantarme a comprar una cajetilla de veinte y formar una muralla de humo para paliar el día venidero, con la clásica predisposición al fracaso y el acostumbramiento a la tristeza.
(Me contaron que existe un medicamento sin nombre, que lo crearon unos duendes violáceos en un laboratorio trucho. Sirve para enfrentar el futuro y olvidar el pasado. Tiene distribución gratuita al final del arcoiris. Mañana voy a buscarlo).
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lunes 6 de julio de 2009
En serie, en serio.
Aún oscuro en la mañana, la señora Sofía se arrodilló en el suelo. El frío provocó un sonoro crujir de sus débiles huesos. Juntó sus manos en señal de plegaria y miró al cielo. Ferviente y concentrada, entregó su corazón al Señor en santa súplica de protección a su hijo Lucas, que quién sabe donde, estaba errante y con la mente perdida en cosas mundanas. Unas lágrimas se asomaron por sus mejillas y mientras el sol destellaba por primera vez imponente sobre la cordillera, tomó una foto de su hijo, la besó y le hizo la señal de la cruz.
Desde la puerta de la habitación observaba sigilosa su hija menor; una veinteañera igual de desquiciada que su hermano. La devoción de su madre la conmovió por completo, al punto de deshechar a la basura el cóctel de estupefacientes que pretendía desayunar. Limpia, salió de su casa y se sentó en un parque cercano. Observó el cielo, unos perros juguetones y la danza de las hojas al viento. Mirar la vida sin el prisma de un narcótico era totalmente diferente, interesante. Recorrió con la mirada cada centímetro de su entorno, como si éste fuera un cuadro pintado por Dios. Reparó de pronto en la azotea del edificio del frente, donde nadie había notado que en el borde estaba una pelirroja a punto de dejarse caer.
Esta pelirroja había vivido cómodamente durante toda su existencia. Su matrimonio programado, cual mujercita china del siglo XIX, era tan frío como las porcelanas que adornaban su living. Producto de la ajetreada carrera de su consorte, pasaba la mayor parte del tiempo solitaria, pidiendo a gritos una pizca de ternura. Corrían los días con un dejo de melancolía y no soportó estar así de abandonada. Subió por las escaleras de su edificio, tejiendo en su mente el fatídico destino. La brisa corría desde el vacío hacia su cara, y durante eternos minutos permaneció en silencio reuniendo el coraje para saltar. Un policía llegó. La salvó.
Este policía llevaba años de servicio. Desde pequeño supo que ésta era su vocación, la cual amaba por sobre todas las cosas. Sin embargo, a pesar de entregar su alma al servicio de las personas, no lograba destacarse. Menudo, regordete y tímido, no se imponía sobre sus colegas más jóvenes que con frecuencia se burlaban de él. De noche veía programas policiales, imaginando ser su protagonista, salvando vidas inocentes.
Ese día estaba dirigiendo el tránsito en una esquina del parque, como siempre. Una muchacha le dijo que en el edificio del frente una pelirroja que intentaba suicidarse. Desde que salvó a ésa mujer, fue tratado entre sus pares cual héroe hollywoodense, siendo incluso promovido.
Meses después, el policía se encontraba patrullando en un barrio conocido por el narcotráfico. Andaba con lentitud y precaución, atento a cualquier indicio de transacción indebida. Divisó de pronto en una esquina un hombre de actitud sospechosa. Este, al ver la patrulla corrió desquiciado por un callejón. El policía lo persiguió y logró detenerlo. El hombre resultó ser el micro traficante más buscado de la cuidad.
Lucas llegó a la esquina. El hombre que estaba esperando no estaba ahí como habían acordado. Se sintió frustrado, porque deseaba comprarle mercancía, consumirla y olvidarse de su vil existencia. Aún arriba de su motocicleta se sintió completamente abatido. Unas lágrimas espesas corrieron por sus mejillas. Se sentía vacío, solo, impuro. Cabeza agacha solo recordó a una persona que lo sacaría de su desdichado estado.
- Creo que es hora de que visite a mi madre - Susurró.
En busca del paraíso, se internó en la carretera, mientras el aire frío secaba sus mejillas y la cara de la señora Sofía adornaba luminosa el horizonte.
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domingo 7 de junio de 2009
miércoles 3 de junio de 2009
La inesperada fusión.
Se relacionaban con fluidez y mantenían una sociedad armoniosa. Hacían pequeñas fiestas, tomaban el té e intercambiaban información, por lo que eran bastante cultos. Formaron una comunidad completa, donde cada uno tenía su función. Los libros de Política siempre discutían, a los de Historia les encantaba reunirse. Las novelas se copuchaban los finales, los diccionarios conversaban sobre el significado de las palabras. Muchos recurrían a los de auto-ayuda cuando se sentían deprimidos, y la Sagrada Biblia estaba en un altar, donde su palabra era la ley.
En un rincón de la estantería vivía un viejo libro de Cálculo, y nunca se movía de ése lugar. No tenía amigos y pasaba el día resolviendo difíciles problemas matemáticos. Jamás sonreía, siquiera cuando a su alrededor revoloteaban burlescos los libritos de chistes.
En el otro extremo había una libreta de poesía. Tampoco le gustaba relacionarse con los otros libros, porque no encajaba en ningún grupo dentro de la comunidad. Era menudita, tenía unas pocas páginas amarillas y hasta carecía de portada, todo lo contrario a los libros que allí habitaban. En sus humildes hojas contenía las palabras de algún apasionado hombre que vertió con tinta sus sentimientos e ideas, dando lugar a las más hermosas palabras. Como es de esperar, a nadie le importaba su contenido, por juzgarle su poco agraciado exterior.
Un día, la libreta decidió ir a pasear por la biblioteca. Cada libro estaba preocupado de sus propios asuntos. El único que se encontraba solo, al igual que ella, era el de Cálculo, que como siempre tenía su mente puesta en los números. La libreta le habló, más no recibió respuesta. Intentó leer su contenido, pero no entendía nada, así que se sintió muy frustrada.
Se sentó a su lado y comenzó a recitar los poemas que tenía escrito en sus páginas. Ya no le importaba que nadie la escuchara, solo quería hablar de su interior. Pero erró, porque el libro de Cálculo si la escuchó. Este detuvo su trabajo mental por un momento y comenzó a oír ésos sonetos gloriosos, donde ningún cálculo afloraba, solo sentimientos y pasión. Ambos se enamoraron profundamente.
Desde ése entonces se les veía conversar cada atardecer. Les costaba comunicarse, pero con una mirada se decían la mayoría. Fueron inseparables durante mucho tiempo y compartieron días de dulce felicidad.
Hasta que un día, los libros de la biblioteca hicieron una fiesta. Con el frenesí y la bebida, comenzaron a burlarse de la pequeña libretita; le tironeaban las hojas y la insultaban groseramente. Una enciclopedia ebria tomó un frasco de tinta y lo tiró a las hojas de la libreta. Esta trató de protegerse, para que no se le borraran las palabras del poeta, más seguían molestandola. Rápidamente llegó en su defensa el libro de matemáticas, quien la cubrió de la tinta abrazándola. Todo los libros se burlaban y gritaban, hasta que en medio de una trifulca, botaron a la libreta y al libro de Cálculo al suelo. Estaban tan alto en la estantería, que apenas fueron empujados intuyeron que sería su último aliento te vida. Cayó primero el Libro, encima suyo la libreta.
La caída fue tan violenta, que al juntarse en el suelo se fusionaron, transformándose en uno: hubo una explosión de luz y colores. No se podía distinguir si estaban vivos, o en qué se habían transformado exactamente.
De pronto se escuchó que alguien abría la puerta de la casa abandonada. Eran voces humanas. Los libros de la biblioteca volvieron todos a sus lugares y se quedaron mudos. Por lo que conversaban, se podía deducir que era una pareja joven que quería comprar el inmueble. Recorrieron todas las habitaciones de la casa. Sonreían con la frescura de la juventud y se denotaba un aura de bondad.
Llegaron a la biblioteca, felices de ver tantos libros ordenados, porque ambos eran lectores empedernidos. De pronto ella vio un libro en el suelo, y llamó a su esposo.
- Mira Sebastián, qué libro más raro - dijo ella levantándolo del suelo.
El lo tomó y lo abrió. Ambos abrieron los ojos de par en par y quedaron estupefactos.
- Vaya, es el libro de arte más hermoso que he visto en mi vida.
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lunes 25 de mayo de 2009
Enjoy de silence.
No quería llegar a mi fatal destino, el edificio monstruoso, el edificio "con frenillos"; tanto cable, fierro y cacofonía. ¡Tá tá tá, traca traca traca! Todo el día el ruido horrible. Esa universidad me tiene con jaqueca, lumbago y la lombriz solitaria. Descubrí que me apesta el ruido. Puedo andar con la música en las orejas a todo porcino, aunque obviamente no es ruido para mi. Pero ésa obstrucción que siento todo el día, todos los días en la cabeza estando en clases, en el patio, en el kiosco, en el baño, me tiene medio eléctrico el cerebro. Eso de andarse gritoneándose para poder conversar y el desfile interminable de cigarros que me fumo para apaciguar los nervios... qué cosa más horripilante. Como extraño aquellos tiempos cuando el único ruido que se sentía por los pasillos de la facultad era la tos de algún profesor ancianito. Eso sería música para mis oídos. Me apesta el ruido, ¿ya lo había dicho?. Por fortuna vivo en un barrio silencioso, con una familia silenciosa. Cuando me acuesto en la noche siento un pito en la oreja que a ratos me deja con insomnio. Me pregunto cuándo terminará ésa pesadilla sobrehumana. Preferiría estar hacinada con los de arquitectura (tururú) a estar donde estoy a diario.
Todo ésto me recuerda a "Los Otros", donde a la Nicole Kidman no le gustaba el ruido porque era una muertita. En una de ésas también estoy muertita. ¡Ah, ya me fui para otro lado!.
Me voy a dormir y disfrutar del silencio... hasta mañana y la nueva pesadilla cotidiana.
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martes 12 de mayo de 2009
Los cinco sentidos: La vista
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jueves 30 de abril de 2009
El fin del principio.
- Levántate.
Se paró de la cama, se puso las pantuflas peludas, permaneció en silencio. Algo no andaba bien, pero no tenía ánimo de descubrir qué era. El rutinario té matutino era su única compañía; así era y así lo deseaba. Tomó el periódico, leyó el titular y luego el horóscopo. Se afeitó con dedicación, a pesar de que fuera domingo. Algo no andaba bien, pero probablemente era su imaginación. Todo estaba tan silencioso que casi no pudo soportarlo. Tardó quince minutos en elegir qué CD lo ayudaría a romper el silencio. Sebastian, su pez dorado, nadaba con rapidez de un lado a otro, absolutamente intranquilo, en su hermoso acuario. Lo alimentó y le dirigió algunas palabras tiernas. Intentó llamar a sus padres, pero la línea estaba ocupada. Tomó un catálogo de muebles e imaginó decorar su hogar. Se rascó la cabeza tratando de recordar el nombre de su compañera la noche anterior, pero qué mas daba; no la vería nunca más y tampoco le interesaba. Algo no andaba bien, pero no le dio importancia porque tenía un hambre atroz. Llamó para pedir comida a domicilio, pero la línea estaba ocupada. Se sintió algo solo.
La temperatura estaba baja y el cielo más oscuro que de costumbre. Extraño, pensó él, para ser mediodía. Fue por una segunda taza de té. Apagó la radio.
Se quedó de pie en silencio, con la taza humeante en la mano. Algo no andaba bien y ya sabía qué era: un silencio aterrador en la calle. Tomó un sorbito de té y dejó cuidadosamente la taza en la mesa. Comenzó a dar pasos lentos y eternos hacia su balcón, con piernas temblorosas. Se sentía curioso por observar por la ventana, pero a la vez presentía que no sucedía algo bueno.
Abrió el ventanal con extrema lentitud y salió al balcón. Se asomó para abajo y había un número enorme de gente, sin habla, apuntando hacia el cielo. Lentamente él dirigió su mirada hacia arriba y con una mezcla de estupor y tristeza, cerró los ojos.
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domingo 26 de abril de 2009
lunes 20 de abril de 2009
Mi tesoro
Fui a una feria artesanal de mala muerte; olía a orines y no tenía iluminación. Algo me invitó a entrar en contra de mi voluntad. Recorrí con la mirada puesto por puesto, con expresión seria y evitando la mirada de los hippies. De pronto divisé un pequeño puesto al fondo de la feria, tan inmaculado como las blusas de mi mamá. Me acerqué y el olor desagradable desapareció por completo. Un caballero de edad lo atendía, y blanca era su piel, su ropa, su mirada. Me paré en frente y busqué en la mesa qué ofrecía para vender, pero no había nada. El caballero me miró con sus hermosos ojos azules y me pasó una paloma blanca de madera de no más de 5 centímetros; estaba toscamente tallada y tenía un ramito de olivo en el pico. La tomé en mis manos y pregunté torpemente su valor. “Es un regalo, no tienes que pagarme”, contestó. Di las gracias de manera educada y me fui.
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